Seguros de protección familiar: mucho más que un seguro de decesos

Todos conocemos la utilidad de un seguro de decesos: ayudar a la familia en un momento delicado garantizando que, en caso de fallecimiento del asegurado, la compañía aseguradora se ocupará de todos los gastos y gestiones necesarios para realizar el sepelio. Se incluyen también trámites posteriores (documentos, testamentos, etc.) sin que esto suponga una carga de tiempo o económica para la familia.

Sin embargo, la sociedad lleva demandando desde hace tiempo un seguro que cubra estas necesidades pero que también sea de utilidad en vida. De esta forma, nacen los conocidos como Seguros de Protección Familiar. Además de las coberturas básicas (como prestación del servicio fúnebre, traslados, servicios de gestoría, asesoramiento legal, acompañamiento psicológico, borrado digital, etc.) detallamos a continuación algunas de las coberturas más interesantes de este tipo de pólizas:

  • Cobertura dental, que incluye 25 actos gratuitos (como una limpieza anual), y precios especiales para el resto de actos.
  • Asistencia en viajes con un límite de hasta 12.000 euros en gastos médicos por asegurado.
  • Cremación de mascotas.
  • Garantías accidentales por fallecimiento e invalidez: entre 6.000 y 12.000 euros.
  • Segunda opinión médica.

Adicionalmente, se puede mejorar esta póliza con una Cobertura Multifamiliar de Viajes. Por sólo 55 euros al año por asegurado, se obtiene protección básica los 365 días del año para viajes no superiores a 90 días. ¿Qué incluye?

En cualquier caso, el límite/cúmulo anual será de 50.000 euros.

De esta forma, es posible obtener un seguro de decesos personalizado, a la medida y según las necesidades de cada familia, para estar siempre protegidos, tanto en vida, como ante un posible fallecimiento.

Gerencia de riesgos industriales: seguros para instalaciones fotovoltaicas (Parte II)

En un primer artículo, el departamento de gerencia de riesgos de S4 Correduría de Seguros analizaba los principales problemas que encontramos en las instalaciones fotovoltaicas desde el punto de vista asegurador, tales como el riesgo de incendio y el robo de materiales. En este segundo artículo abordamos qué opciones ofrece el mercado asegurador y algunas consideraciones a tener en cuenta.

Pese a contar con los mencionado mecanismos de identificación de riesgos en el diseño instalaciones fotovoltaicas y una amplia legislación (Ley 24/2013, Real Decreto 1955/2000 para sistemas fotovoltaicos, Real Decreto 842/2002 baja tensión, Real Decreto 413/2014 y Real Decreto 1183/2020 centrales fotovoltaicas y Real Decreto Ley 15/2018, RD 244/2019 para autoconsumo) y de prevención de riesgos laborales, las potencialidades del riesgo inherente al trabajo en instalaciones fotovoltaicas hacen necesario contar con otras herramientas que nos cubran ante cualquier incidente, y a lo largo de toda la vida útil de la instalación solar. Esto ha llevado a la inclusión específica de seguros para paneles solares o coberturas específicas. Y dado que estamos ante inversiones económicas en instalaciones, que en ocasiones son muy elevadas, se hace imprescindible salvaguardarlas ante posibles daños.

Conviene conocer qué tipos de seguros existen y qué es lo que cubren; las garantías a contratar en función de la cobertura de daños a cubrir, como pueden ser los posibles daños a terceros de la instalación (responsabilidad civil), las coberturas orientadas a cubrir daños y problemas en la instalación fotovoltaica. También resultan interesantes los seguros con cobertura legal para el caso de problemas relacionados con la instalación (seguro de Obra Civil), el de robo o la expoliación de las instalaciones, incendios, explosiones o daños derivados por la caída de rayos. Así como, el seguro de propiedad y la cobertura de pérdida de ingresos.

En el ámbito “de vivienda unifamiliar o bloque de viviendas”, existen una serie de daños materiales que pueden darse accidentalmente que se unen a los referidos de robo, granizo u otras condiciones medioambientales. Serían los producidos por la caída de un árbol sobre el tejado, el impacto de una piedra, el mismo desplome de la cubierta o deterioro del tejado puede afectar directamente a los paneles solares.

En este ámbito, las coberturas de los seguros para instalaciones fotovoltaicas vienen marcadas por lo que cada compañía aseguradora considera qué son los paneles solares. Cuando la instalación es interpretada como parte de la construcción de la vivienda, es decir, continente, se entienden como elementos fijos imprescindibles para el buen funcionamiento, como serían otras instalaciones como agua, gas, calefacción o electricidad. En esos casos el seguro del hogar sí se hace cargo de los daños en los paneles solares.

Cuando se interpreta como contenido, se consideran como parte del mobiliario y enseres. En estos casos la póliza de hogar no cubre los daños de los paneles. En este supuesto es conveniente contratar un seguro específico donde incluyan los sistemas de paneles fotovoltaico.

Seguros para instalaciones fotovoltaicas: Conclusiones

El riesgo de inicio de un incendio en instalaciones fotovoltaicas es baja, pero es necesaria una adecuada actuación y una instalación profesional. Se requiere de la intervención de ingenierías especializadas e independientes en seguridad contra incendios que analicen los riesgos y elaboren las pautas a implantar para que la instalación sea segura y eliminar o reducir al máximo riesgos eléctricos, de incendios, problemas estructurales y ambientales.

Algunas de las medidas de seguridad y prevención a tomar son la selección de componentes de calidad, el diseño adecuado de la instalación, llevar a cabo un mantenimiento regular, instalar dispositivos de protección contra sobrecarga así como un sistema de protección contra descargas eléctricas. También es recomendable realizar un análisis del comportamiento al fuego de los diferentes materiales secundarios como el empleo diversos pegamentos y materiales de sellado.

Estas acciones, junto con la instalación de sistemas de vigilancia y de control de acceso en general en cualquier tipo de instalación, ya sea residencial o industrial, alejará a los delincuentes ahorrándonos sorpresas. Prevenir siempre es mejor que curar, pero para estas ocasiones, no hay mejor red de seguridad que contar con una cobertura adecuada que aporte tranquilidad. No nos vale cualquier seguro.

Gerencia de riesgos industriales: seguros para instalaciones fotovoltaicas (Parte I)

El 2022 fue el mejor año para el desarrollo fotovoltaico en España. No en vano, la sociedad se muestra cada vez más preocupada por el cambio climático y la energía solar se posiciona como una de las opciones más adecuadas para un desarrollo sostenible. Fuente inagotable, no contaminante, que no consume combustibles ni genera residuos y renovable al 100%. Además, la energía fotovoltaica es modular y se adapta a todo tipo de necesidades y espacios. Se pueden construir desde enormes plantas fotovoltaicas en suelo hasta pequeños paneles para tejados o incorporarlo en fachadas. Sin embargo, las empresas y particulares pueden encontrarse con diversos problemas a la hora de contratar los seguros para instalaciones fotovoltaicas. Lo analizamos en este artículo.

En cifras (aportadas por la Unión Española Fotovoltaica, UNEF), la energía fotovoltaica alcanzó en 2022 en nuestro país una capacidad instalada de 240 GW de nueva capacidad, lo que supone un incremento el 137% con respecto a 2021. El sector de autoconsumo industrial fue el que más creció.

Sin embargo, esta realidad no siempre encuentra soluciones aseguradoras con facilidad. Los incendios en los que se ven involucradas este tipo de instalaciones (ya sea como causa o como instalación afectada), así como los robos y actos de vandalismo, son las principales preocupaciones de las compañías de seguros, que, aunque ofrecen productos específicos para energías renovables, también se establecen importantes requisitos debido a la siniestralidad registrada en el pasado.

Por ello, desde el departamento de gerencia de riesgos industriales de S4 Correduría de Seguros, analizamos en el presente artículo los principales riesgos de este tipo de instalaciones y consideraciones a tener en cuenta para asegurarlas.

La problemática: el riesgo de incendio y el robo de materiales en las instalaciones fotovoltaicas

La Fundación INADE en colaboración con la Universidad de Coruña publicaba recientemente el trabajo titulado “Riesgos de incendio en paneles fotovoltaicos”, en el que desgrana esta problemática. Y es que, desde prácticamente los años 80, han sido muy numerosos los incidentes, que han ido en aumento a medida que ha crecido el número de instalaciones. Estos siniestros y su posible frecuencia han puesto el foco de atención de las compañías de seguros.

¿Cuáles son los peligros eléctricos más comunes? En primer lugar, hay que señalar la descarga o electrocución por conductores con tensión. La electrocución se produce cuando la corriente eléctrica atraviesa el cuerpo humano produciendo una parada cardiorrespiratoria. Una tensión de 75 mA a través del corazón resulta letal. Por lo que es fundamental protegerse a sí mismo y a los demás frente a este tipo de fenómenos. Las descargas eléctricas están producidas por malas conexiones a tierra, cables sueltos y por cortocircuitos productos de cableado defectuoso y conexiones dañadas. Es en la caja combinadora de energía solar dónde se dan estas condiciones, concretamente en los conductores del circuito de salida y de la fuente fotovoltaica, y el conductor de puesta a tierra del equipo.

Otro peligro potencial es el fuego. Una de las causas más comunes son los fallos de arco eléctrico, que son descargas eléctricas continuas de alta corriente que fluyen a través de un espacio de aire entre los conductores. Genera un calor intenso que puede deteriorar el aislamiento del cable y, provocar una chispa o un «arco» que provoque un incendio.

En las instalaciones fotovoltaicas a gran escala, con niveles de tensión media y alta, se pueden producir estos arcos voltaicos, y con ello provocar una explosión. Esto se produce cuando hay fallos en las cajas combinadoras bajo tensión, en las que los circuitos de fuente fotovoltaica se combinan para aumentar la corriente produciéndose una gran cantidad de energía disponible para un fallo de arco, pudiendo deteriorar o quemar el aislamiento del cableado.

Dada la gran proliferación de estos sistemas productores de energía limpia y su amplia y variada instalación, en cubiertas de naves industriales, viviendas, cerramientos, etc., se hace necesario garantizar la seguridad en su instalación. Para ello, en el diseño de las instalaciones fotovoltaicas identificaremos los posibles riesgos; como el de incendios asociados. Ejemplo de ello son los cortocircuitos, el sobrecalentamiento de cables, la inflamabilidad de materiales, etc. Pudiendo incorporar en el diseño sistemas de protección, capaces de detectar fallos de arco el eléctrico resultante de un fallo en la continuidad prevista de un conductor, módulo de conexión u otro componente en los circuitos de continua del sistema fotovoltaico. E incluir dispositivos de apagado rápido situados en la desconexión del servicio o la existencia de un interruptor de apagado rápido especial, etc.

En el diseño de instalaciones incorporaremos medidas de protección pasiva contra incendios; como es la sectorización de elementos clave como salas de inversores y barreras cortafuegos en la instalación del cableado. Dentro de los sistemas de detección y extinción de incendios. Sin olvidarnos de un programa de mantenimiento y revisión periódica.

En un segundo artículo abordaremos las opciones que existen en el mercado asegurador para las instalaciones fotovoltaicas y consideraciones a tener en cuenta.

¿Qué es la Carta Verde del seguro de coche?

La Carta Verde del seguro de coche, conocida también como Certificado Internacional de Seguro (CIS), es un documento esencial que garantiza la cobertura del seguro de tu vehículo en determinados países extranjeros como, por ejemplo, Marruecos. De esta forma, el documento demuestra que tu vehículo está debidamente asegurado y cumple con los requisitos legales en materia de seguro, garantizando la protección en caso de accidente, incidentes o imprevistos.

La Carta Verde de tu seguro cumple varias funciones clave:

  • Responsabilidad Civil Obligatoria: Garantiza que tienes la cobertura necesaria en caso de causar daños a terceros en un país extranjero.
  • Seguridad y Confianza: Proporciona seguridad y confianza a las autoridades locales y otros conductores al demostrar que cumples con las leyes de seguro.
  • Protección para Víctimas de Accidentes: Ofrece la cobertura esencial de protección para las víctimas de accidentes de tráfico en el extranjero.
  • Facilita la Circulación Transfronteriza: Facilita la movilidad internacional al eliminar barreras burocráticas.

La Carta Verde marroquí puede ser emitida en blanco y negro

Como novedad, desde el pasado 1 de enero de 2024, los Certificados Internacionales de Seguro emitidos por las compañías aseguradoras marroquíes (antiguamente conocidos como Carta Verde marroquí) pueden estar ya impresos en blanco y negro y serán considerados como válidos.

En España, la Carta Verde dejó ya de ser impresa en color verde desde el año 2021. Ahora, a partir del 1 de enero de 2024, Marruecos comienza a emitir sus certificados también en blanco y negro.

En S4 Correduría de Seguros tenemos más de 20 años en la mediación de seguros de automóvil. Si necesitas asesoramiento para encontrar la póliza más adecuada, contáctanos sin compromiso a través del email s4@s4net.com.

Fuente: OFESAUTO

 

Sentencia destacada: El seguro de defensa y el seguro de automóvil

El seguro de automóvil incluye, si así se contrata, la cobertura de defensa jurídica y reclamación de daños. Así lo ha dictaminado el Juzgado de Primera Instancia de Pamplona: dicha cobertura también debe hacer frente a los honorarios de la parte vencedora cuando el asegurado ha sido condenado en costas. Incluso, cuando el juicio ha sido iniciado por el tomador del seguro.

El conflicto se inició cuando la aseguradora se opone a abonar este gasto. Argumentaba que su cliente inició el procedimiento judicial a sabiendas de que la reclamación era inviable.

El seguro de automóvil en cuestión era una póliza de responsabilidad civil de circulación de vehículos a motor. Entre las coberturas, se incluía de forma voluntaria una cobertura adicional de defensa jurídica. No se trata de un seguro independiente, sino una garantía incluida en la póliza suscrita y expresamente pactada. Dicha cobertura establece la libertad del asegurado a elegir abogado con un límite de 1.500 euros, o cubrir la totalidad del pago de las minutas de los profesionales designados por la aseguradora.

Por tanto, en este caso, se debatía sobre el alcance de las cláusulas limitativas, es decir, aquéllas que condicionan o restringen el derecho del asegurado a la indemnización o la prestación garantizada una vez que el siniestro se ha producido.

Seguro de automóvil: El seguro de defensa debe cubrir las costas de la otra parte

En la citada sentencia, el juez señala que obviamente la cláusula cubre el abono de las facturas y gastos del letrado que el asegurado había designado en su contra (hasta un límite de 1.500 euros). También cubre los gastos, como peritos y tasas judiciales requerimientos judiciales. Pero no establecía distinción alguna o exclusión de las costas procesales.

Tampoco aparecía ninguna limitación del abono de los gastos judiciales en atención a la propia viabilidad de la acción. Y recalca que la obligación de los letrados son de medios, y no de resultado. Incluso examinan la actuación del letrado designado y concluyen que no incumplió ninguna de sus obligaciones o exigencias.

La aseguradora señaló que el asegurado inició el procedimiento a sabiendas de que iba a perder. Pero lo cierto es que ninguna advertencia se dice en la definición de la propia cobertura de defensa jurídica. Además, se apoya en lo indicado en el artículo 3 LCS que señala que las condiciones generales y particulares deben redactarse de forma clara y precisa, destacando especialmente las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que tienen que ser aceptadas por escrito.

Por tanto, el juzgado condena a la aseguradora a pagar los gastos y costas de los profesionales que asistieron a la otra parte en la reclamación interpuesta por su asegurado. La cifra total es de 309 euros, a lo que hay que añadir la cantidad correspondiente en aplicación del artículo 20 de la LCS.

Fuente: Noticias Jurídicas